Una de las funciones de un empaque es atraer al consumidor a considerar adquirir el producto, ahí es donde el diseñador se tiene que dar la tarea de no solo informar, sino también estimular los sentidos con buena creatividad.
Si logramos hacer bien este paso del desarrollo, ya sea con una estructura innovadora o un “maquillaje” expresivo y bonito podemos cambiar la historia de un producto…
Aquí adjunto unos cuantos ejemplos de como un buen empaque puede hacer la diferencia.







































































